domingo, 24 de febrero de 2019

Meteoblue: una web especializada en el pronóstico del tiempo para astrónomos

Existen muchas web y aplicaciones disponibles para conocer el pronóstico del tiempo. Sin embargo, en mi opinión hay una que destaca sobre todas las demás, ya que a diferencia de estas, dispone de un apartado específico dedicado a la astronomía. Me estoy refiriendo a Meteoblue.

Para acceder a la utilidad de astronomía de esta web únicamente tendremos que entrar a través de la web o mediante la app para IOS o Android e indicar nuestra localización (el acceso a la web y a la app son gratuitos). Una vez dentro, desplegaremos el menú de opciones que aparecerá a la izquierda, si no está ya desplegado, y dentro de este pulsaremos primero la opción "Especial", y posteriormente la opción "Astronomical Seeing". Al hacer esto, la web nos mostrará un pronóstico del tiempo muy detallado por horas para los próximos tres días, con datos tan interesante para el astrónomo como los siguientes:
  • La probabilidad de que tengamos nubes bajas, medias y altas
  • El Seeing que se estima en cada momento, o lo que es lo mismo, la calidad del cielo que se prevé
  • El Jet stream (corriente de chorro) que se prevé, relacionada también con la calidad del seeing
  • La existencia de Bad Layers cuyo gradiente también influye en la calidad del cielo
  • La temperatura esperada
  • La humedad relativa, un dato muy importante que nos va a permitir adelantarnos a una noche con excesiva humedad en la que es casi imposible hacer nada útil
  • Dados de la salida y puesta del Sol, de la Luna, el porcentaje visible de esta, el inicio y final del crepúsculo y los planetas que podemos encontrar en el cielo en cada momento.
En mi caso, Meteoblue se ha convertido en una herramienta absolutamente imprescindible para programar mis observaciones. Muy muy recomendable.

Buenos Cielo
Ramón Delgado

sábado, 9 de febrero de 2019

Sobre los distintos tipos de cristales que podemos encontrar en un refractor

Hoy día, a la hora de comprar un refractor tenemos una gran oferta, que va desde precios muy asequibles, comparables a los de un reflector, hasta equipos muy muy caros, de varios miles de euros.

El elemento de más peso a la hora de elegir nuestro refractor es, sin duda, el cristal con el que están fabricadas las lentes. Por esa razón, voy a intentar hacer un resumen de las diferentes opciones que podemos encontrar en el mercado a fecha de hoy.

La calidad de un cristal puede medirse por varios parámetros, siendo el más utilizado el denominado número de Abbe. Este número es una cantidad adimensional, que surge al comparar el índice de refracción del material a distintas frecuencias. Se usa para clasificar vidrios y otros tipos de materiales transparentes, de modo que materiales con baja dispersión tendrán un número de Abbe grande; cuanto mayor sea el número de Abbe, mejor será la calidad de la lente.

Resumo a continuación los números Abbe de los cristales más utilizados en los refractores clasificados como ED, que son aquellos construidos con cristales "Extra-low Dispersión". Los cristales se enumeran de menor a mayor calidad:

  • FPL-51: Es un cristal fabricado por Ohara en Japón. Tienen un número de Abbe de 81.54
  • FCD1: Es un cristal fabricado por Hoya en Japón. Tiene un número de Abbe de 81.61
  • FPL-52: Es un cristal fabricado por Ohara en Japón. Tienen un número de Abbe de 90.00
  • OK4: Es un cristal fabricado en Alemania y Rusia. No dispongo del dato exacto del número de Abbe, pero la bibliografía consultada habla de un cristal con un número ligeramente inferior al FPL-53 que viene a continuación.
  • FPL-53: Es un cristal fabricado por Ohara en Japón. Tienen un número de Abbe de 94.94 
  • CaF2 (Fluorita): Es un cristal que se forma como tal en la naturaleza. Tienen un número de Abbe de 94.99 
  • FCD100: Es un cristal fabricado por Hoya en Japón. Tiene un número de Abbe de 95.10.
Estos son los valores objetivos de los diferentes tipos de cristales que podemos encontrar en los refractores clasificados como ED. Normalmente, los fabricantes suelen indicar el tipo de cristal de sus equipos, especialmente si han optado por un cristal de más calidad, lo que les sirve también para justificar el precio más elevado del telescopio. Otras marcas, de una calidad indiscutible como por ejemplo TeleVue prefieren no dar el dato del tipo de cristal que montan en sus equipos.

¿Es absolutamente determinante el tipo de cristal para la calidad del telescopio?. Es muy importante, pero no es el único aspecto a tener en cuenta. Un telescopio equipado con cristales FLP-53 pobremente manufacturado dará, probablemente, un rendimiento peor que otro bien montado con cristales FLP-51. Además del tipo de cirstal, hay otros factores muy importantes como la calidad de su pulido o la forma en la que se han ensamblado las lentes. No hay que olvidar tampoco que cada cristal tiene unas propiedades específicas que hacen que sea mas o menos difícil de trabajar. Así, el cristal FLP-51 es mucho más fácil de trabajar que el FLP-53, que a su vez es más fácil que la complicadísima Fluorita, muy frágil, con una estructura no siempre homogénea y con una estabilidad química y térmica muy inferior a los cristales sintéticos equivalentes. Esto hace que, por ejemplo, las lentes fabricadas con el cristal FLP-51 sean muy apropiadas para refractores de más apertura, al ser lentes más ligeras y con un mejor comportamiento frente a los cambios de temperatura.

Y esto es todo lo que quería sobre los tipos de cristales que puedes encontrar en los refractores del mercado.

Buenos Cielos,
Ramón Delgado

sábado, 26 de enero de 2019

Sobre algunas cartas estelares que podemos encontrar gratis en la web

Tan importante como la adquisición de un equipo para observar el cielo, es disponer de una buen colección de cartas estelares que nos permitan localizar los objetos a observar en el firmamento.


En el mercado  pueden encontrarse muy buenos atlas del cielo, cuyo precio puede llegar casi los 200 euros, algunos de ello impresos en papel especial que soporta las condiciones de humedad típicas de las noches más frías.

domingo, 13 de enero de 2019

Sobre el dibujo astronómico

Buenos días

Después de casi 20 años fotografiando el cielo, hace apenas dos años decidí tomarme un descanso y dedicarme a la astronomía observacional de cielo profundo. Creo que ha sido una buena decisión de la que, de momento, no me arrepiento.

Una de las ventajas de la astronomía observacional es que, a diferencia de la astrofotografía, ofrece más posibilidades. Por ejemplo, uno puede dedicarse una noche  a observar los objetos que nos ofrece el firmamento, sin más intención que disfrutar de su visión. O puede, por ejemplo, dedicarse a dibujar lo que está viendo a través del ocular, sin más herramientas que un papel, un conjunto de lapiceros (preferentemente de dureza B, HB y 2HC), un difuminador, una luz roja y un borrador.

Últimamente he estado mirando por la red temas relacionados con el dibujo astronómico, y tengo que confesar que he quedado impresionado. Algunas páginas como la de Jeremy Pérez (http://www.perezmedia.net/beltofvenus/) son fantásticas fuentes de conocimiento para todo aquel que quiera iniciarse o perfeccionarse en este tema. Y no hace falta irse tan lejos, en España tenemos a Leonor Ana Hernández, quien precisamente hace sólo unos meses a publicado un libro sobre el tema que contiene todo lo que necesitamos saber para hacer, con todas las garantías, dibujo astronómico (https://www.marcombo.com/dibujo-astronomico-9788426723833/).

Es verdad que pasar de la fotografía al dibujo puede parece un paso atrás, pero nada más alejado de la realidad. En primer lugar, y después de mirar mucha documentación sobre el yema, creo que, probablemente hacer un buen dibujo es más difícil que hacer una fotografía. En segundo lugar, el dibujo tiene la virtud de mostrar lo que realmente vamos a ver por el ocular, muy diferente a lo que somos capaces de captar con nuestras cámaras de fotos. Cualquier que haya hecho observaciones públicas sabe muy bien a lo que me refiero, y estoy hablando de las caras de decepción de los observadores cuando levantan la cara del ocular. ¡Cuánto daño a hecho al respecto el Telescopio Espacial Hubble y sus impresionantes fotografías!.

Por mi parte, de momento lo máximo que he hecho han sido algunos tímidos intentos en casa a modo de prueba, pero no descarto que en breve de el paso y me atreva con algún objeto sencillo en las próximas salidas. Ya veremos.

Buenos cielos,
Ramón Delgado

domingo, 6 de enero de 2019

Sobre el uso de oculares de 2 pulgadas

Aunque es verdad que hasta la fecha me he dedicado sobre todo a la astrofotografía, las contadas veces que había hecho astronomía observacional fue siempre con mis oculares TeleVue de 1.25 pulgadas, una marca de oculares de una calidad incuestionable.

Sin embargo, hablando un día con mi amigos de Telescopiomanía, estos me vinieron a decir que con una Dobson de 12 pulgadas estaba desaprovechando su potencial utilizando oculares de 1.25 para un telescopio con una apertura ya importante.

Con este consejo me puso en marcha y comencé a estudiar en la web si de verdad un ocular de 2 pulgadas podía aportar valor añadido sobre mi set de oculares premium TeleVue de 1.25 pulgadas. Lo primero que llama la atención de estos oculares es el enorme campo aparente que pueden llegar a dar, algunos con hasta 120º, lo que se traduce en un campo real en el telescopio muy grande. Para conseguir esta proeza, los fabricante se ven obligados a utilizar una gran número de lentes, lo que hace que el resultado final sea un ocular más grande (pueden llegar a mediar más 16 cm) y mas pesado (pueden llegar a pesar hasta 1 kg), lo que puede suponer una dificultad a la hora equilibrar el tubo en la montura o para determinados enfocadores, que no está preparados para soportar ese peso. Además, son más caros, con precios que pueden sobrepasar los 1000 euros. Con todas estas consideraciones, ¿merece la pena pasarse a oculares de 2 pulgadas?.

Como no lo tenía muy claro, mi objetivo fue buscar en la web un ocular con un buen campo aparente y un peso y un precio razonable, por si la cosa no funcionaba. Desde el principio, empezó a destacar sobre el resto de el ocular de la marca APM (antiguo Lunt Engineering) de 20mm con un campo aparente de 100º. Sobre todo, resultaba sorprendente la coincidencia de todos los usuarios, que en algunos casos llegaban a compararlo con su equivalente cuatro veces más caro de la marca TeleVue, o con el de la marca Explore Scientific, que cuesta el doble.

El ocular de APM es, como todos los de su categoría grande (16 cm) y pesado (700 gramos), aunque no es excesivamente caro (269 euros más envío). Para su equivalente TeleVue, estaríamos hablando de un ocular de 900 euros o de 500 euros para el de la marca Explore Scientific. Con esta carta de presentación, decidí comprarlo.

Este fin de semana he podido probar el ocular desde el patio de casa con un Dobson de 8" a f6 y unas condiciones de cielo bastante buenas. Y tengo que decir que los resultados han sido espectaculares, impresionantes. El campo aparente de 100º consigue eso que los fabricante denominan el efecto de "paseo espacial", en el sentido de que la sensación al mirar por el ocular es como el de asomarse a una gran ventana, todo ello a 60 aumentos. Por si eso fuera poco el comportamiento del ocular en los bordes fue magnífico, y su fidelidad con los colores de las estrellas fantástico. Además, tenía dudas sobre el comportamiento del enfocador con un ocular tan pesado, y sobre el equilibrado del tubo, sin que tuviese problemas en ninguno de los casos.

El resultado es por lo tanto concluyente. Este ocular aporta, sin duda, valor añadido respecto a mis oculares similares TeleVue de focal similar con un campo aparente mucho menor, una limitación inevitable en oculares de 1.25 pulgadas. Estas es mi recomendación sobre este ocular, aunque por su puesto, la decisión final es siempre tuya.

Buenos cielos y hasta pronto,
Ramón Delgado
www.ramon-astronomia.es

martes, 1 de enero de 2019

Sobre el uso de filtros para atenuar las aberraciones de color en refractores acromáticos

Recientemente he adquirido un pequeño refractor acromático muy ligero, con el objeto de tener un telescopio portable para poder montar rápidamente en una montura azimutal en sesiones de corta duración, o para poder llevarlo por ejemplo de viaje.

En estos tiempos, en donde lo que prima es tener lo último y lo más caro, lo refractores acromáticos han quedado desgraciadamente en segundo plano, ante la irrupción de los excelente (pero carísimos)refractores apocromáticos. Que conste que no tengo nada contra estos últimos, de hecho yo mismo tengo uno para astrofotografía, pero sí quiero reivindicar a los segundos: los refractores acromáticos.

sábado, 10 de mayo de 2014

El dilema: reflector o refractor en astrofotografía

Llevo ya más de tres lustros fotografiando el cielo y cada vez estoy más convencido de que hay cosas que no tiene solución.

Una de ellas tiene que ver, sin duda, con la elección entre refractor (lentes) o reflector (espejo) a la hora de fotografiar el cielo. Veamos los porqués.

Por un lado tenemos los reflectores, equipos más económicos y ligeros, con los que por un precio razonable puede conseguirse grandes focales y aperturas, es decir, equipos muy luminosos que permiten alcanzar una buen resolución con grandes aumentos, todo ello con un peso contenido que agradece mucho la montura. Problemas de estos equipos, por un lado el llamado defecto de coma, muy acusado en los bordes de las fotos y por otros el tratamiento del color en las estrellas, que a consecuencia de su gran capacidad de captación de luz normalmente quedan "quemadas" (blancas), perdiéndose de esta forma el bonito espectro de colores que nos brindan estos objetos.

En cuanto a los refractores, su propio diseño a base de lentes los hace, inevitablemente, más caros y pesados. Por estas razones, es muy difícil de disponer de equipos con grandes focales y aperturas, extremadamente caros para los que además tendremos que disponer de monturas muy robustas, también muy caras. Sin embargo, sin tenemos la suerte de disponer de un triplete apocromático, los resultados en cuanto a nitidez y color en nuestras fotos del cielo serán inmejorables. Y hablo de tripletes apocromáticos, ya que para refractores de gama más baja, será inevitable encontrarnos con los temibles problemas de las aberraciones cromáticas, que engordan nuestras estrellas (especialmente en el azul) con resultados muy poco estéticos.

Así las cosas, lo suyo sería disponer de un gran refractor triplete y apocromático, con una montura de gama alta y preferentemente en un observatorio permanente, ya que se trataría de equipos muy pesados imposible de transportar. Todo ello suponiendo que disponemos de las decenas de miles de euros que ésto nos supondría. La otra opción es las que yo práctico; si la noche viene cargada de galaxias u otros objetos débiles saco el reflector, y si por el contrario lo que toca son campos amplios o cúmulos globulares abiertos, con muchas estrellas, entones uso el refractor.Veamos dos ejemplos.

La siguiente es una foto de la nebulosa NGC 6888 en las constelación del Cisne, tomadas con un refractor TS dobletes ED de 80 mm de apertura a f7. El tratamiento del color, especialmente para las estrellas, es muy bueno, imposible de conseguir con un reflector:


Por el contrario, esta otra es una foto de la galaxia NGC 5457 en la constelación de la Osa Mayor, hecha con el reflector Vixen 150R de 150 mm de apertura a f5. Su mayor luminosidad número de aumentos permite fotografiar objetos más débiles, pero a costa de perder algo de color, especialmente en las estrellas, que quedan blancas.